jueves, 24 de septiembre de 2009

CRONICAS DE UNA MATRIZ




Cállense – ense – ense.
Se repetía mutuamente:
Cállense – ense – ense.
Anunciaban:
Un cuerpo sin nido,
sin alboroto.
Solo sus pupilas escamosas
alardeaban la vida.
Y como un suspiro
navegaban
las hojas de los árboles,
sobre los brazos tendidos:

MADRE – HIJOS – MUJER
___Reflejos nocturnos___

Y los sueños se mezclaron
en las fosas más comunes de la vida.
Ahuyentando gritos vacíos
de su vientre al mío…
Cállense – ense – ense.
Cállense
:
Inundaban cenizas blancas, en el río.

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